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En Río Cuarto, según el INDEC, estamos muy cerca de la ocupación plena.

A nivel nacional, a pesar del proceso inflacionario que sigue pegando fuerte en los que menos tienen, el porcentaje de desocupados no supera el 7 % de la población activa.

Pero los índices de pobreza siguen estando por las nubes. Y el grado de informalidad de ese “trabajo” sigue siendo muy alto.

A pesar de todo, las ganancias empresariales en el período 2016/2022 han superado considerablemente a los porcentajes de inflación.

En otras palabras, mientras el poder adquisitivo del 90% de los argentinos cada vez es menor y la pobreza alcanza aún a quienes tienen trabajo formal, los dueños de todo siguen quedándose con la parte del león.

No es entonces tan difícil entender qué significa la frase “Agarrá la lapicera, Alberto”.

Miserables

Un otrora divertido personaje de la televisión local ahora se ha transformado en analista de la realidad política y social.

Y, con la sutileza de un tren de carga, considera frente a una cámara encendida que un beso entre dos personajes femeninos es perturbador para las mentes de los más pequeños. 

El canal, de pronto, retrocede a sus épocas de blanco y negro. Pedro Picapiedra parece un personaje moderno al lado del ex imitador de Tinelli. 

Surge el repudio de las entidades feministas e inclusivas. 

Por el momento, no se conoce la dimensión del tirón de orejas para el cavernícola de parte de las autoridades del medio (si es que lo hubo).

El mismo día, en horario central, en el mismo canal, y bajo el secreto título interno de una “publinota”, el cancerbero de una mujer india, surgida del pobrerío y comprometida con el destino de los más humildes, pronuncia desde la Casa Radical un discurso cargado de odio, de misoginia, de racismo…  El tipo se llama Gerardo Morales y es socio político del dueño del canal. Al  riocuartense medio, le parecerá normal ese discurso y ni siquiera los autodesignados representantes locales de la mujer agredida dirán palabra alguna

Es que una cosa es defender a los personajes de la compañía de Walt Disney y otra muy distinta correr el riesgo que desde el canal de televisión te hagan la cruz.