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El  vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Carlos Rosenkranzt, no es , por cierto, un hombre pudoroso: por el contrario, para el “¿ex?” representante legal de Clarín, asistir a una de las Universidades más caras de Latinoamérica,  ser elogiado por el rector dueño de casa por haber intentado reducir la pena de los más inescrupulosos asesinos de la historia argentina, y considerar que es propio de lo que él denomina «el populismo» bregar para que detrás de cada necesidad exista el derecho humano de satisfacerla, forma parte de un todo que no admite dobleces frente a las críticas. 

Hay que ser un Supremo…….. (dejamos puntos suspensivos para que cada uno exprese su opinión libremente y sin ser sancionado por ello) para obrar así.

En fin, una vez más, las palabras de quien piensa, habla y aplica el derecho desde el encandilamiento provocado por sus propios privilegios, no pueden admitirse en una sociedad democrática. 

Menos aún, en una país que aspira, al menos, a respetar los derechos básicos de la persona humana como tal, más allá de las dificultades que las sociedades jurídicamente organizadas tengan que sortear para poder garantizarlos.

Por otra parte,  el haber parafraseado a Eva Perón en el marco de una disertación titulada “Justicia, Derecho y Populismo en Latinoamérica” brindada en la Universidad de Chile habla a las claras de que Rosenkrantz expresa sin disimulo al sector político más conservador, pseudoliberal, reaccionario, antidemocrático y anticonstitucional de la República Argentina.

Desde su lugar institucional en el marco de la Justicia argentina, el señor juez descalifica a todas las fuerzas políticas de Latinoamérica que bregan por una sociedad más equitativa.  Sus expresiones implican además adelantar cuál será su criterio frente a cualquier proyecto que se impulse desde el peronismo con el fin de ampliar los derechos de los más postergados.

De cualquier manera, aún cuando sus palabras se opongan, incluso, a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, no deberían sorprendernos: este es el mismo personaje que había aceptado ser juez de la CSJN por un mero decreto presidencial impulsado por el hoy prófugo ´Fabián “Pepín” Rodríguez Simón

Y es el mismo que luego avaló la aplicación del “dos por uno” para quienes cometieron delitos de lesa humanidad, 

En fin, una mancha más para un tigre que ya no resiste ningún análisis. Son ellos pocos o nosotros muchos. Los gobernadores peronistas lo han entendido con claridad. 

Ojalá lo interpreten así también todos los que representan a los argentinos de buena voluntad, esos que no se resignan a que una cuna de oro sea la única posibilidad de acceder a los derechos humanos elementales. Al final de cuentas y más allá de cualquier resultado electoral, la inmensa mayoría de quienes vivimos y sufrimos en este país.